Historia de Tokio

la torre de Tokio

Sin dudas una de las grandes capitales del mundo es la ciudad de Tokio. Es una ciudad-fénix pues ha revivido de las cenizas mas absolutas después de los ataques que sufrió durante la Segunda Guerra Mundial.  Un año de bombas y muchos estragos. Su renacimiento es parte del milagro japonés, del trabajo de su gente, de la organización de la comunidad y del crecimiento de la que es hoy una de las economías mas importantes del mundo.

Tokio no siempre fue la capital del país. Nació hace siglos como una pequeña aldea de pescadores y creció para convertirse en una ciudad medieval de la mano del clan Edo, una rama del entonces clan más poderoso Taira. Más adelante cambiaría de nombre a Kitami y fue ese clan el que fortificó el pueblo, aunque después las tierras cambiaron de dueño y al señor Ota Dokan le corresponde la construcción del primer castillo aquí.

La familia Edo-Kitami se puso al servicio de Tokugawa Ieyasu pero tras cinco siglos de linaje un buen día cayó en desgracia y su linaje terminó. Hoy solo queda el apellido y algunas tumbas. Fue entonces Tokugawa quien convirtió a Edo en el centro de su poder al convertirse en shogun a comienzos del siglo XVII. Edo pasó a ser así la capital de facto de Japón (la capital imperial era Kioto).

Lo cierto es que Tokio creció y creció y después de mas de siglos y medio de poder del shogunato el emperador volvió a reinar. Se terminó entonces un período histórico y comenzó otro: adiós Período Edo, hola Período Meiji, con la llegada del joven emperador a Tokio. Hasta entonces el emperador existía pero su poder estaba totalmente relegado al poder del shogun. Así, el Castillo Edo se convierte en el Palacio Imperial y Japón entra en la etapa moderna de su historia.

Como sabemos Japón es un país sísmico y Tokio sufrió en 1923 un terrible terremoto: el Gran Terremoto de Kanto. Algunas décadas mas tarde las bombas aliadas causarían mas destrucción. Después de la guerra, durante y después de la ocupación estadounidense, Tokio fue reconstruida y para los años ’60 ya estaba entera y seguía creciendo para convertirse en la ingeniosa urbe que es hoy con edificios, avenidas, autopistas, trenes y metros.

Cabe resaltar los terrenos que la ciudad le ha reclamado al mar, la zona de Odaiba es el mas claro ejemplo. No hay como Tokio, es especial.

Foto: vía Kanji Time

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